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  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Susana Avitia Ponce de León. Ciudad Guerrero, Chihuahua.

Poeta y narradora.

 

Publicaciones:

Textos suyos han aparecido publicados en diversos periódicos y revistas locales y nacionales.

Fue incluida en Químicamente puras, memoria del primer encuentro estatal de mujeres poetas.

Colaboró con sus textos en Campos ignotos, antología del taller literario Pablo Ochoa, del cual también fue compiladora. Individualmente ha publicado:

  • Placer prohibido, 1995;

  • Simulacros, 1996;

  • Un sueño compacto, 1998;

  • Cosas del destino, libro de cuentos con que obtuvo mención honorífica en el Premio Chihuahua de 1998.

 

Muestra de obra: Paredes del insomnio (fragmentos)

 

I

 

Se puede abrir una fruta como una puerta

y entrar llegar hasta el límite

donde tu sombra delinee mi perfil

paladear cada gota que se fuga entre los labios

y ahogar la tarde

dejar de oír la lluvia

su danza furtiva en el tejado y esconder

en su cortina transparente

la humedad que resbala de mis muslos

se puede abandonar la luz

cubrir todas las ventanas

para que nadie descubra las fibras del deseo

dejar de ser terrenales

lugar en el origen del gozo

sacar del cuerpo la tibieza y perderse

en la demencia de la noche

Pero

¿cómo frenar el impulso de mi boca hacia tu cuello?

¿de qué deshabitada luz provienes?

Te descubrí en el fondo de un cajón

un mundo de palabras guardadas

en el transcurrir del tiempo

Algo me unió a ti a través de aquellas letras

una columna de incienso

caminatas de asfalto

chapoteadas en la lluvia

ruido de trenes al partir

la despedida

No me di cuenta que esa era la última estación

viví la eternidad en ese instante

-el invierno no florece

y mi piel se afloja con el frío-

¿Seremos ahora mejores?

Capaces de conjugar esa larga mentira en que existimos

dejar de andar en círculos concéntricos

convocar a otros cuerpos

y germinar en ellos transparentes

Sólo fuiste humo

letras que se consumen sin infierno

¿a quién debo invocar para exhalarte?

II

 

Se va lentamente

inhalando en un suspiro estremecido

el universo

mi piel

adherida al espasmo

me deja caer presa del silencio

del vacío

la noche festeja

con luces de colores

duermes a mi lado

con mi sonrisa entre tus labios

Otra vez tu ángel ronda mi almohada

se entretiene jugando con mis senos

y tu sabor convoca a la memoria

¿qué habrá sido de los lirios

de las flores que plantaste en los poros de mi piel

de la lluvia que inventabas para acabar con mis desiertos

dónde quedó el tiempo que acunabas asido a mi cintura?

Otra vez ese ángel travieso

me inquieta

me sacude en la nada

III

 

Pienso en el perfil de sus hombros

y se desnuda el poema

 

Llegó del sur solitario

con la plenitud del sol

su aroma me habita

como el último reino

sin más detalles que el relieve de su piel

inconfesable corteza de mi cuerpo

danza nocturna

en lecho de alcatraces

 

¿quién dijo que la belleza es interior?