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  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Martha Esthela Torres Torres. Parral, Chih.

Poeta, narradora y ensayista.

 

Premios y reconocimientos:

 

  • Primer lugar en composición poética por el Centro de actualización del magisterio 1997.
  • Primer lugar en cuento en el concurso Ferro Gay por la UACh. 2003.
  • Premio al mérito por creación artística y literaria por la UACh, Chihuahua 2006.
  • Becaria con Perfil de humo, del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico en poesía Categoría Nuevos Creadores 2002
  • Mejor promedio en su generación de Maestría de Humanidades por la UACH. 2010.

Publicaciones:

  • Poesía, cuento y ensayo en revistas Synthesis, Alforja, Solar, entre otras
  • Poesía Hojas de Magnolia, 2002, favorecido por el programa de ICHICULT
  • Pasión Literaria, 2003, apoyado por el Programa de Publicación ICHICULT
  • La ciudad de los siete puentes, seleccionada por la UACh, 2005
  • Arrecifes de sal, seleccionada por Programa de ICHICULT, 2007
  • Cinco damas y un alfil, seleccionada por la UACh, 2010

 

Muestra de obra:

Arrecifes de coral

 

Las palabras se descuelgan de mi mente,

se graban en la planicie de un papel escéptico

mientras activo las cuartillas del pasado.

Las letras conforman tu nombre

y marcan tu rostro difuminado por el pincel del tiempo

 

El silencio es trueque de soledad

                es moneda que paga nuestros olvidos

                es fuerza que rompe la jaula de los dioses

                                                     y desnuda el alma

 

II

Yo soy un huérfano

soy una luciérnaga

que no da luz

Issa

 

 

Soy Circe,

mi canto oscuro

rompe la marea.

 

Soy luna roja,

enciendo en tu piel

el viento del sur.

 

Soy sombra,

huella sin espacio

ni silencio,

arena de otro río.

 

Soy paradigma,

cruzo

la metamorfosis

        del olvido

 

Soy cigarra,

breve mariposa

que sueña otra luz;

extiendo mis alas

y me transformo

en diosa de sal.

 

Soy lluvia

sobre el naufragio;

escribo frases inconclusas

para dilatar al silencio.

Cierro los ojos

y se humedece el mundo.

 

Soy noche

en un jardín dorado.

Danza el aire

en mi tierra recién llovida

y en la espuma de tu cuerpo

Elevo cantos sagrados ala luna

 

Soy espejo,

irradio la huella de tus labios

y la humedad de tu piel

enciende mis pupilas

Me veo desde el iris de tus ojos

y vuelvo a sentir el aguijón

que me enloquece para buscarte

y entregarme a la luz de tu sombra

 

Soy gitana,

adivino la puerta de los días

y el estado climático del sueño,

la línea quemante del exilio

y el lenguaje inverosímil de las merluzas.

Escudriño arenas y mares

para profetizar la historia de tus pasos.

Revelo el misterio de los astros

y trazo el vuelo de los pájaros.

 

Soy perfume,

tierra mojada entre la niebla

que rompe la armonía del sol.

Serpiente o cisne,

mágica transformación del poema.

 

Sílfide que desintegra el tiempo

en el mismo instante de su frenesí.

 

Soy santa,

camino sobre helechos de espinas

flagelando mi cuerpo con tu ausencia.

A veces soy peregrina,

sigo tus huellas en la sedienta oscuridad.

A veces hechicera,

embrujo tu cuerpo durante noches sin luna.

A veces sombra, vagando por tus fronteras;

risa de locura, estrofa de un ayer,

cierzo oscuro

                        en las cavernas de tu memoria.

 

Soy deseo

que persiste pero no sacia,

voz que gime, latido incongruente

que cuestiona

desde el fondo de mi ser.

 

Soy la rabia

que me inunda el cuerpo,

el letargo que se apodera de mí

y sobrevive a una estela de sol

                  en el eje mortal de la realidad.

 

Soy poeta con inspiración divina

y mi mente sucursal de musas;

pretendo descifrar mi realidad

y seguir la senda de los elegidos,

los pasos mustios de las hormigas

y las luces intermitentes de las luciérnagas.

Intento descifrar la esencia de los personajes

de este escenario tambaleante y convulsivo

que se llama mundo

y ejercer sobre ti

                      la atracción natural del verano.

 

Soy catarina aspirando tu aroma,

mis pensamientos giran en torno a ti

y ascienden por tu cuerpo

cuando la fuerza de tus músculos

es arco disparando flechas al viento.

Trémula, habito tu piel,

me apodero de cada poro para beber el agua de tu deseo,

para alimentar mi cuerpo con tus quejidos,

anhelando el momento en que florezcan las estrellas

                         y estallen los astros de luz.

 

Soy cristal que se preña

con los rayos infrarrojos de la inmortalidad.

Danzo las horas de tu pálido sueño

y cubro mi desnudez con tu cuerpo

despojado del follaje del bosque.

Mis cabellos vuelan,

buscan el viento de la noche

para absorber su cálido aliento

y la luz exótica de los astros.

 

Soy río

que te sigue,

remanso que te detiene

a la entrada del océano

para recibir tu cuerpo en plenitud de lluvia.

Te encuentro en el torrente que un y separa,

que endulza y envenena al mismo tiempo

reconstruyendo la red de nuestros nervios

con la tierra y el agua del deseo.

 

Soy la soledad detrás de ti,

el viento que te agita,

el sol que colma tus sueños

y enciende tus muslos.

Signo de tu lenguaje,

dolor de tus pupilas

y fuego de tus manos.

 

Soy Dido, camino sobre trozos de vidrio

y redes tejidas en el averno;

reina juzgada por la multitud de la gracia,

que abreva en tu manantial

esperando el viento de Eneas.

 

Soy tragicomedia,

palpitar de una hormiga,

víctima de la ironía y el destino.

Sufro la soledad de la tumba

habitación de paredes oscuras—

que me provoca una súbita tristeza.

No dejo de llorar tu muerte

desde el día que te encontré

en la densidad metafórica de la vida.

 

Soy semilla,

puedo germinar con la flama de un verso;

cierva herida en la gratificación de tu palabra.

Abro mis alas para emprender el vuelo,

pero únicamente repto como los depredadores del desierto

Estas líneas son la declaración sublime de mis pensamientos

la hora en que siento la proximidad de las llamas

el celo iracundo del hombre que sigue mis pasos

y atisba tras el árbol para acestarme el zarpazo del amor.

Ahora ya no conservo la pureza de las magnolias

ni el azul etílico de la esperanza;

soy un ser humano hundido en la flaqueza del quebranto,

dolor que me obliga a besar la tierra,

                    a sucumbir bajo el polvo del pecado original.

 

Soy la sustancia bíblica

que alumbra los anhelos

y el agua fértil de tu desesperación.

La palpitación de tu memoria y la flama rebelde

que exalta tus deseo en noches intensas de egoísmo.

Soy la mordedura del silencio

y el vaivén nocturno de la marea;

gota ardiente de luna

entre las espuelas del viento.

Soy la mujer de Babilonia que te espera

entre los olivos marchitos de la cruz.

 

Soy emperatriz

de cielos y mares

y poseo la eternidad del tiempo.

Tus palabras me sirven

como indicaciones radiantes,

me hablan desde tu propio lecho

y concluyo que debo abandonarte,

segar la línea fértil que nos une.

Abro la puerta

y siento el peso del aire,

los pétalos de mis sueños rotos

y la noche más pura sin ti.

Eres el astro lejano

que me profana con su oscuridad.

 

Dicen que soy un fantasma

vagando por las calles de Comala

y espero el regreso d Páramo

para recrear el infierno.

Dicen que soy tejedora de humos

luchando por llegar al Parnaso,

aunque se pierda mi voz

en la ribera de Ítaca.