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  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Ana Cely Palma Loya. Norogachi, municipio de Guachochi, Chihuahua. 1981.

Ensayista.

 

Trayectoria:

Nieta del ilustre músico rarámuri Erasmo Palma, gloria del arte chihuahuense.

 

 Muestra de obra:

Primeras definiciones preceptivas para una literatura Rarámuri

Mirada Interior.

 

El arte, la literatura y la cultura se definen siempre desde la perspectiva del chabochi, del escritor mestizo. Dicen que la historia la escriben los ganadores y otros dicen que la historia la escriben los escritores.

Una mesa con un florido mantel de plástico no carece de estética, simplemente pertenece a otra percepción del mundo.

La poesía aparece como lenguaje primario de la especie.

Cuando nuestros antepasados, los antepasados de todos, legan a este mundo el nombrar las cosas, y decir para que sirven. El acto de nombrar al sol y sus virtudes, vida, calor, fuego, sequía, verano, empezó con la invención de la literatura.

El escritor chabochi tiene las virtudes y defectos de su cultura, escribe para ser reconocido como escritor, hay en él la búsqueda de la fama, habla de su propio dolor y preocupaciones. El que habla en sus poemas en su sujeto lírico que necesita admiración y cuidados.

El escritor rarámuri, no se imagina a s í mismo como escritor en primer lugar, su primer oficio es cantar y cantar es un acto

comunitario cuyo servicio nadie cuestiona porque es tan necesario como todo . Él no concibe la diferencia entre el verso y la prosa, cuenta o canta; y en ambos caso los so nidos de la naturaleza son el patrón original de lo que se oye.

El poema imita a la música, la música a la naturaleza y la poesía al canto, la literatura y la poesía son una misma inquietud

que crece con la persona y en su comunidad; antes de adquirir forma escrita es oral, así de un año a otro, de una persona a otra y en la familia se transmite la historia, el sentir de los antepasados, ellos nos dicen del respeto a la naturaleza, la música se compone de esos sonidos que la naturaleza hace al vivir y tratar de mantenerse viva.

La forma de escribir en nuestra lengua es por eso un tanto complicada pero muy satisfactoria ya que por medio de ella podemos mostrar nuestro sentir. Al redactar no tenemos ni conocemos la técnica adecuada para hacerlo. Escribimos porque tenemos la responsabilidad de hacerlo y cuidar el legado de los antepasados y decir que debemos estar en paz con la naturaleza ya que somos parte de ella.

Mi padre dice; la manifestación del mensaje a través del canto ha sido desde tiempos inmemoriales, para el rarámuri una expresión de identidad pues, al igual que otros pueblos, tiene la necesidad de dar a conocer sus sentimientos, sus alegrías y sus tristezas; para ello, la canción es un medio de expresar lo que siente.

Las melodías ejecutadas con la flauta, violines, guitarras y sonajas acompañan a la danza y agradecen al Onorúame o en su caso elevan una especie de penitencia por una persona fallecida o para pedir buenas cosechas o lluvias.

Es y ha sido nuestra inquietud que nuestros sucesores, como familia, sigan conservando su lengua, sus raíces y más que nada una buena difusión de su trabajo.

La literatura es en la preceptiva mestiza una expresión artística, estética, que utiliza como vehículo de comunicación la

palabra escrita o hablada. La estética es la belleza de las obras humanas, que se aleja de la naturaleza, y cuánto más distinta de la naturaleza mejor.

Para el rarámuri la belleza esta dada en la naturaleza y no busca modificarla sino integrarse a ella y respetarla; Por lo tanto el primer elemento preceptivo que se puede fijar es una definición de literatura desde la cultura rarámuri, desde nuestras construcciones simbólicas. La poesía sirve para transmitir los principios de la naturaleza y es parte de ella para protegerse y protege r la vida y es parte de su ciclo que se transmite de una generación a otra.

La narración es el conjunto de sucesos y mensajes que los antepasados nos transmiten, los abuelos y los antepasados de los abuelos y lo que luego nosotros transmitiremos a nuestros sucesores, la narración es una verdad de la vida un texto ficticio, el que narra cuenta algo que para él es verdad. El pasado es un gran suceso constante y todo se convierte en pasado.

Si el canto es parte de la naturaleza es también su flor y su espina que sirve para proteger a la naturaleza transmitiendo a todos sus principios. La narración nos ayuda a vivir mejor cuando nos da consejos, y la literatura es un a herramienta, nos sirve para transmitir nuestras ideas y sentimientos y para comunicarnos con otros, es útil.

La onomatopeya o personificación es una figura literaria que se escribe cuando algo de la naturaleza actúa como persona. El viento baila, el sol nos mira. Pero en cuanto la naturaleza esta viva y un semejante la onomatopeya pierde razón en el canto rarámuri.

Cuando cuenta, el texto canta, informa de los saberes de la comunidad y estos saberes incluyen la definición del bien y del mal en nuestras acciones Para el rarámuri todo texto literario es estético y ético, por lo tanto la distinción entre un texto informativo o recreativo no tiene lugar, por eso las tipologías textuales que enseña la escuela le son difíciles de entender. Un chabochi presupone que un texto literario es forzosamente un texto ficticio, puesto que parte de un acuerdo entre lector y autor , de que el texto es un juego imaginario.

El escritor rarámuri no se propone ser poeta sino comunicador de su saber, un saber que no surge en él, sino en su historia y su comunidad; los recursos que usa en sus textos son aquel los que su entorno le inspira.

Esta unidad entre lo poético y lo filosófico es una constante entre los escritores rarámuris más prolíficos, aquellos que han

dedicado su vida al buscar formas de comunicar la sabiduría y pensamiento a su comunidad y también al chabochi no solo son poetas en la acepción estética del mestizo, también son filósofos; en tanto que organizan y comunican un sistema de pensamiento coherente que articula las ideas del rarámuri y propone una manera de vida y de ser feliz.

Se dice que el rarámuri contemplativo es muy paciente y hay en este uso del adjetivo paciente la intención de decir que es flojo. Pero el rarámuri necesita contemplar y admirar para saber. La filosofía es el conjunto de experiencia y sabiduría, acumulada por nuestros mayores y que se transmite a la siguiente generación para que siga habiendo vida y puedan ser felices.

Que los escritores rarámuri sean narradores, poetas y filósofos se explica, no sólo porque los rarámuris no discriminamos entre un género literario y otro, sino porque la palabra como elemento para conocer y comunicar es invariablemente verdadera.

La ficción como requisito de los géneros literarios no existe en el mundo rarámuri, porque cuando se dice es verdad, una palabra tiene necesariamente que ser verdad, esto hace que aquello que se construye con la palabra: testimonios, cantos y relatos sean necesariamente una forma de conocimiento en tanto corresponden con exactitud a lo que la persona piensa, observa, recuerda o vive; por tanto si la palabra es una expresión de la verdad, la palabra se vuelve logos.

El yo es un valor, no así en la escritura del rarámuri demás y los acontecimientos son lo más importantes, esta hace que se vea con desdén la poesía rarámuri, que no se juzga el texto rarámuri desde la visión estética y la comunicativa del Chabochi.

Hoy los rarámuri enfrentamos la falta de textos escritos en nuestra lengua, necesidad nueva en nuestra comunidad. La primera influencia literaria de todo rarámuri, su primer acercamiento a la literatura es la naturaleza.

Cuando un niño nace es presentado con el sol y la naturaleza para que lo conozca, así lo primero que oye es este canto cuya música determina nuestra música, cantos y poesía. Luego los niños oyen las historias de los antepasados y acumulan su vida , y luego cuentan también historias.

Para los grandes poetas, los que conciben su quehacer como un hecho sagrado, como lo han expresado Erasmo palma y el escritor Robert Graves, la poesía no se escribe para obtener reconocimiento sino para la comunidad, para todos, se escribe pensando que la palabra es verdadera y se escribe para no olvidar las grandes lecciones de la naturaleza, que es nuestra casa y nuestra madre.

Los rarámuri hemos sido despojados de nuestro territorio, nuestros bienes y nuestra forma de vida, ¿qué haremos si también nos quitan la palabra?

La poesía es la forma que los rarámuri hemos encontrado para recuperar la memoria y para dominar un nuevo elemento que antes no conocíamos: la escritura. Hoy enfrentamos la tarea de nombrar todas las cosas importantes para nosotros y que de esta manera sigan existiendo y el reto de crear una literatura escrita, para que permanezca y no sea borrado por el olvido o las malas intenciones, a continuación sito un texto de mi abuelo Erasmo Palma . Textos de narración de la tía abuela Tomasa. Ella contaba sobre las narraciones de los antepasados, lo que sus abuelitos, tatarabuelos y bisabuelos habían contado. Me contaba que había uno ante nosotros, que era un ser supremo de todo el universo. Quien era padre de todos, que nadie dejaba de ser su hijo.

Hace muchos años que nos echaron al mundo, en ese entonces a principios del mundo, todos eran muy buenos. Todos los animales hablaban y se entendían con la gente. Todos se ayudaban muy parejos y nadie se perjudicaba entre sí. Todos se entendían con el padre con el único creador.

Pero el ser viviente en el mundo se va amargando por ejemplo: tú sabes que las tortillas estando mucho tiempo guardadas se hacen agrias luego decimos ya se hicieron malas. Así como el ser viviente que ya tiene muchos años en el mundo se va haciendo malo, la señal de lo malo que somos está en la barba que tienen los “chabochis” así como se manchan las tortillas se dice que se manchan nuestra alma. Cuando somos malos con el tiempo nuestra alma se queda toda llena de pringue. Como el corazón de un encino que poco a poco el gusano se va comiendo y el árbol se va quedando hueco por dentro, negro, negro.

Ahora te voy a hablar sobre el corazón de un hombre bueno. El corazón del hombre bueno se parece al corazón de un pino. Porque el corazón de un pino casi nunca se pudre, así es el corazón de un hombre bueno.

 

Así decía mi abuela.