FacebookTwitterGoogle Bookmarks
  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Faridy Bujaidar Ávila. Jiménez, Chihuahua. 1987.

Poeta.

 

Formación académica:

Licenciatura en Derecho. UACH.

 

Muestra de obra:

Alma de piedra

 

Ola blanda,

escultura de noche mineral

atada al tiempo.

 

Vas murmurando

entre las partículas de asfalto

tratando de alcanzar su corazón.

 

Oras, oras y oras

al ritmo estático del suelo

sin contestación.

 

Miro al frente alma mía

y  no te veo,

eres una mancha inaudible

del paisaje.

 

Pero ahí estás,

siempre.

 

Tú,

la siempre hablante

la siempre amante

tú,

la mía siempre viva.

Miradas

LAS MIRADAS matan, desnudan, piden, 
denuncian, lloran, roban, hablan en silencio. 
Los que saben ver mueren, se desnudan, dan, 
descubren, compadecen, son hurtados, hablan… 
Aman el silencio. 
Enloquecen con el urbano mediodía. 
No esperan el sonido o el tacto ni el olor o el sabor, 
se mantienen al margen del placer 
para construir un universo ilimitado. 
Aquellos perceptivos andan por las calles con los oídos tapados, 
andando paso a paso para ver a quien disparan 
con la intención de recibir un contraataque. 
Encuentran amor, odio, empatía, apatía, 
lástima, indiferencia, todo permanente y pasajero. 
Hay quienes prefieren taladrar los ojos bajo el concreto, 
ocultan pasiones, delatan miedos, frustraciones, abstinencias 
y todo aquello que no florece en sentimiento, 
a veces se cansan y acuden a consulta externa, 
respiran, son atacados y terminan muriendo 
por unos ojos despiadados. 

Cuando

 

CUANDO un beso se escapa
brota una pasión enardecida
que arrastra el tacto brusco
que a veces aprisiona a nuestras manos.
Cuando el beso nace
echa raíces en los dientes,
da frutos por los ojos, se amarra de la lengua
y se desprende de los labios.
El beso diluye salivas etéreas
en los límites de un cuerpo enamorado
(para quedarse ahí a pesar del olvido).
Los besos se reparten, se comparten,
se riegan, se cultivan.
Hacen al Ser grato por la espera,
por la entrega de dos bocas,
porque crean más allá del mundo
una dimensión onírica que es el único rincón 
y refugio de dos enamorados.

Quisiera

 

QUISIERA escapar de este amor en trozos 
y por fin besar otros labios.
Quisiera ver a los ricos ser los pobres
y a los muertos volver para vengarse.
Quisiera que la noche naciera

sin que corra más tarde tras el día.
Quisiera asesinar a mi soledad traidora
que abandonó mi compañía por perseguirte.
Quisiera tan no beberme el llanto
que brota al no hechizar tu encanto.
Quisiera correr por las calles aullando mis locuras
y escuchar aplausos.
Quisiera por una vez cerrar los ojos
y no ver más que oscuridad inmensa
sin más días, ni gentes, ni color, ni esperanza.