FacebookTwitterGoogle Bookmarks
  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Violeta Rivera. Chihuahua, Chih.

Artista visual y poeta

 

 

Trayectoria artística:

  • Pertenece a la Incubadora de Artistas de Portugal y Latinoamérica.

  • Colabora en la comunidad One Drawing a Day.

  • Se especializa en branding de moda, exhibe su obra pictórica en galerías y subastas de arte; participa en talleres y encuentros nacionales e internacionales de escritores y artistas visuales; destacan las ilustraciones publicadas y reconocidas por Agatha Ruiz de la Prada, Marc Jacobs, así como Mazda fashion & desing by Mazda Galerías.

  • Es cofundadora de la marca Poética Crafts, dedicada a la realización de piezas de autor inspiradas en sus dibujos y pinturas.

 

Premios y honorificaciones:

  • Obtuvo tercer lugar en la Convocatoria Nacional de Ilustración bajo el tema Fashion Victims, convocada por Three-Three Brand y Fashion Lovers (2012)

  • Fue nombrada Visitante Distinguida de la Ciudad de Oaxaca, México (2005)

  • Produjo su disco de poesía sonora “conversaciones a la orilla de un hilo (2005)

  • Finalista del IV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve celebrado en Argentina, Buenos Aires (2004)

  • Finalista del Concurso Internacional de Poesía a través del Ministerio de la Cultura de España (2004)

  • Ganadora del Premio Nacional de Periodismo Altruista (2001).

 

Página personal:

www.violetarivera.com.mx

 

Muestra de obra:

Animalia 1

En mi animalia hay un tigre infinito, una bestia que me consume a lengua y también dos osos grizzly, pero uno está muerto y el otro, más pequeño, tiene miedo de sí mismo así que se ha domesticado. A lo lejos hay un hombre, que de tan objetivo pareciera que la vida se le vuelve una cuestión romántica... Pero a mí, me gustan las almas con garra y aullido, y será, de mi animalia junesca que solo volveré oh loba, para enfrentarme a las posibilidades de morir y de perder y de ganar quizás.

 

Leyes de la naturaleza o el significado de la fe, nada como una noche atigrada, nada como una noche a golpe de bestia, nada como cuidar a un oso en las entrañas de mi vientre y nada, como el letargo de lo más fastidiosamente humano, sin que se enciendan las luces, sin que te hable a ti que sí te quiero, porque estoy ya cansada de esta falta de estrategia y de táctica, y de todo lo que pueda hablarme de faunas sin que me haya vuelto un cazador de grillos.

 

Animalia 2

Vuelvo loba

agazapada por milenarias generaciones

degeneraciones, apresada, estrella de signo perro

colmillo roto hambrienta del reptil blanco.


Gaviotas en piel de cocodrilo; ya no vuelan.


Instinto reservado al omóplato izquierdo

aprendí del tigre sus colores

de la bestia su ansiedad al asecho y esos ojos estallados de noche

la costumbre del oso por morir y en cada muerte volver echo sangre.

 

Pureza escamada sigo temiendo tus misterios

ese rumor de peces que puede completar un sueño

o quebrarlo al vacío.

 

Animalia 3

Siguen aullando los lobos

el más bravo es un perro rabioso

tiene cinco ojos, cabra de cristo

pero no habremos de mordernos

decidí volverme puntos suspensivos

ya sólo compré un retrovisor, para mirar a la manada

tigre, oso grizzly, bestia y suerte de caimán

todos fueron lobos

excepto el perro, guardián de la miseria humana

ladra y ocupa todo el espacio

porque tiene más dientes que un tiburón

compañía leal mientras soy el intermedio entre el agua y cielo

y entre que debo aprender a dejar que me coman con tenedor

y con cuchara y con cuchilllo a pedacitos,

aunque ya esté hecha pedazos, hecha polvo de vía láctea

que dará luz a la noche en cuatro patas; animal desconocido.

 

Animalia 4

La vida es una perra sin raza que se da el lujo de tener moral; y presentí el león como se presiente el destino de esconderse para evitar la corona y el whisky; correr a paso antílope contra pared, a cangrejo resquebrajado, porque el mono araña me hace reír de llanto y es que puedo arrullarlo entre mis brazos de leche y miel; hay tanto dulce que dañaré sus vértebras.

 

A veces, odio la espalda y lo que resulta innombrable por bloquearme la vista, me refugio en el coro de gruñidos grizzly, en las canciones de cuna para que me silencien este maldito síndrome del nido vacío, y que se vayan en mutis todos los animales, hasta el perro rabioso de seis ojos con sus culpas más grandes que sus logros.

 

Hoy, sólo me queda mi latido petirrojo; la absurda idea del altar a los rasguños del tigre.


Animalia 5

Uno se cansa de la gracia y la selva, uno se cansa del gruñido y los besos pastosos, de la adicción a los suéteres de pelo y de ralo, de creer que lo tengo y es mío porque le compro la gracia y la selva y el cebo. Cazadora de balas a todo terreno, a 4 x 4 destrozando hierbas y corazones y la viruela en las mejillas y los juguetes de tres años y más que había en el asiento trasero. Porque uno se cansa de sabernos expertos en terminar con todo aquello que ni siquiera hemos comenzado, y porque así de animales es que somos.

 

Y nos comemos la carne y nos untamos la grasa y nos mordemos los poros y nos tiramos destrozados como desperdicios; por hoy no sé de osos, bestias, leones, tigres, perros, lobos, monos, ruido; será que me volví el ombligo del que nada nace aún, ni la fe, ni la monogamia, ni ese crudo olor lechoso que transpiran los arrepentidos.

 

Animalia 6

Hay de todo, menos un tigre en esta casa; me queda el café y la leche que no tomo. Lo confieso, soy intolerante a los que escriben con un dedo; la bestia puso en el membrete: me voy, sin un chingatumadre siquiera por despedida (no lo firma, no lo afirmo).

Y a desniveles, otros animales cobran fuerza o debilidades, a según el clima, a según la luna, a según la distancia. Yo quiero vivir en el bosque donde brillan sus ojos, para quedarme inmóvil, para que no me mate, para que sea la noche y me confunda por amiga y podamos embriagarnos indefinidamente, con música de fondo, quedándonos invertebrados, en ese juego tan grizzly de orinar la nieve y calentarnos las manos.

 

El mono araña lloró al unísono de grillos un insomnio, pero fue en sus noches que el león se adueñó de mis posibilidades, y así es que hoy les digo, en voz muy baja: no hay nada que me ilusione.

 

Cualquier juramento aún ante la ley será más falso que un poema, pero concuerdo en que el poeta, es el mejor fingidor.

 

animalia 7

Se acomodan las cosas, se acomodan mis vértebras y mi cuerpo a tu abrazo; pero no estás y es de noche y sólo aúllan los animales en pena culpa.

 

El perro de seis ojos confiesa haberme consumido a rayas blancas, en la carretera de su nariz de vellosa y barros. Entre sus dientes la espuma escurre discurre ocurre y me escupe discurso, que en estampida son colores sobre láminas, olores a tres días de fiesta y resurrección. Acepté su ofrecimiento de cabellos para arrancarlos, seguir su vacío de piano pisando planito, ignorar que uno se irrita de que pague la noche que no se ha de apagar. Este perro nació para el espejo, solo en su repetición sufre a contraluz de mala hierba en polvo y me angustia porque lo quiero para quien pueda quererlo.

 

Y luego, la pezuña de cerdo, mono macaco que se hace pasar por mono araña: cola de rata, sinónimo del sombrero más patético, más hipster, más dandy, porque intentó su conquista con mis propios versos. Yo no pretendí el amor, sólo intenté un minuto de silencio, no se callaba, no quiero ser sino su ausencia, la misma que habita en los hombros de la bestia que aún me da patadas; la muy necia intenta nacer de mí, porque en una venganza le unté la posibilidad.

 

Y es la selva todavía, vendrá el león pues juntos somos los reyes, dioses de una metáfora, espacio pretendido, llegará con todo lo que quiero escuchar en esta noche y luego se irá de mi estación de paso; la palabra adiós se ha vuelto penitencia, me hacen creerlo. Ya, te lo voy a decir de una vez y no servirá de nada: me rasguñaron la mano izquierda, pero aún me queda la derecha para domarte si quisieras, si de nuevo es la risa, si me pides que me quede contigo, teléfono descompuesto porque no suena y de qué sirve ser en tu oído aquello que se escucha muy lejos.

 

Animalia 8

Voy a disecar mis animales, esa jauría ingrata, así podré exhibirlos, si piensan que son tesoros ahí están pues sobre las paredes de mi sala sin muebles, no son más que preámbulos para nada, fuente y cansancio al que le doy demasiada importancia, sólo he querido saber si hay otro mundo donde la naturaleza sucede, donde los sabores y aromas son un platillo de pájaros o peces, según la dieta a seguir.


Confieso, en el tabú del cuento de la bella y el perro es que me enamoro de la deformidad; y llegan a mi oído los cardúmenes de juicios, dicen que hay demasiados ojos para una cara, no se preocupen, nos unen nuestros defectos, pero descubren, es ahí donde radica la belleza. Habremos de aborrecernos por sus piernas anchas y mi estructura de cazadora, porque aún quiero matar esta animalia, con un escarpelo recortar formitas de corazones de entre los vientres de oso, león, macaco, bestia, perro y camaleón pisoteado, y quedar exhausta, dormir doce horas en este cuerpo en curvas enjaulado en pestañas, abandonarme al sueño recurrente de la imposibilidad del tigre, así es más fácil negarme, huir como siempre o esconderme tras la puerta de mis miedos.


Anti-animalia

Alguien descubre mi puerta de Alicia, rey león, pero estoy apagada. Ya no espero animales, seamos civilizados: cazador o caníbal seré tu próxima presa.