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  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Martha Patricia Villagrán Loya. Chihuahua, Chih. 1984.

Poeta.

 

Formación académica:

Realizó estudios de Técnico Superior Universitario en Informática. Universidad Tecnológica.

 

Actividades artísticas:

Asistió al Taller Literario “Pablo Ochoa”. 2008

Ha realizado diversas lecturas en público.

Asistió al Encuentro de Mujeres Poetas en Huejoquilla “Al filo del poema”. 2008.

Sus textos forman parte de la antología del Taller “Pablo Ochoa”.

Publicó un cuento en una antología llamada “Los ojos de la Virgen”.



Muestra de obra:

Caricias

Me ato las sandalias a los tobillos,
y camino hacia tus pasos
que me esperan en la nada.
¿Me dejas sonreírle
a la sombra que reflejas?
Prometo no hacerme adicta
al negro abismo
con que miras,
ni escurrir tus labios
hasta robar el último beso.
No, no intento
caminar entre algodones
y arcoíris coloreados,
ni camuflar mi piel
con sabores del cognac
para cautivar tu boca.
No, solo pretendo
robarte esa mirada
de la que ni tú eres consciente
o el suspiro de tu boca
que se pierde en el smog,
mi deseo
es mirar tus ojos desde abajo
con mis piernas
atadas a tu pecho
y ser la dueña de esa caricia,
tu barba restregándose en mis pies.

Puedo

Puedo
estirar mi brazo
y alcanzar el aura
de tus manos ausentes,
roer de tus labios
la descuidada palabra
que se escapa
de las cuerdas de tu voz,
puedo
extraer de tus sonrisa
el obsceno piropo
que se asoma entre tus dientes,
puedo
decirte que llevo entre mis ropas
la caja de pandora,
inventar legendarias batallas
entre ratas y míticos dragones
en la que ambos pierden sangre,
honor o el corazón,
o contarte como se derriten tus dedos,
en la llama de mi sexo,
y se escurren entre mis piernas.
O puedo simplemente decirte
que busco cada noche tu mirada diáfana
en la extensa oscuridad que nos aleja
puedo decirte que te digo tanta cosa
cuando no puedes escucharme
y callar lo que digo
cuando intento no encontrarte.

Recuerdos

Te recuerdo esta noche

en mi cama donde no estás
en la espalda que no te siente
y mis manos
acarician tu ausencia,
te extraño desde
adentro de mis huesos
¡Hasta ahí me has de doler!
desde mis hombros desnudos
en que antes se escurrían
los besos de tus labios
y se trepaban en mi pelo
para no caer
te necesitan mis dedos
la palidez de mis pechos
y mis brazos
te llamo desde mi sexo
hoy vacío de ti,
del espacio entre mis piernas
en que faltas
te detesto desde mis rodillas
que amargas se abrazan
ahora que no estás
te lloro desde mi tobillo izquierdo
que ya no cubres con tus manos
y los dedos de mi pie derecho
que no te pueden acariciar.

Que importa

 

Que podría ya importar, 

un par de zapatos olvidados
unos pantalones nuevos
y unos labios muertos de dolor,
que importan mis besos marchitados
una camisa arrugada
la puerta entreabierta,
que importa ya un amor roto,
un calcetín bajo la cama
una zapatilla empolvada
que importan mis ilusiones perdidas,
la obscuridad del baño
el cigarrillo desgastado
la quemada del dedo derecho
o el raspón en la rodilla,
que puede importarme ya
de la mugre que ha quedado,
tampoco importo yo
solamente importan
tus espacios vacíos
el buscarte en cada esquina
y no encontrar tus pasos,
tus huellas borradas
entre las telarañas.
De cualquier forma
el invierno ha llegado
y el poco calor
que aun seguía en la casa
se ha ido contigo.
Que importa que este frío
congele mi pobre corazón,
si no encuentro consuelo en nada
solo tu ausencia
clavada en esta habitación.

Libertad

 

No es que intente ser héroe,

no es que en mis manos

haya nacido

el secreto de la paz,

no es que mis pies hayan recorrido

kilómetros de justicia,

no,

ni siquiera tengo tanta voz

para levantarla

y ser escuchada,

tampoco tengo la respuesta…

al contrario,

tengo más preguntas,

guardo en el pecho

voces silenciosas,

ni siquiera mías,

que gritan tanta cosa,

que lloran tantos años.

Tanto escándalo en silencio

me va a matar,

me hacen doler las entrañas,

me acuchillan desde dentro,

no, no es que a mí me pase nada,

es sólo el entorno

que es tan injusto,

es cruel.

Son sólo las calles

que se convierten en ríos

de matices carmesí,

son los silencios

que se rompen en tiros,

es la libertad,

sentirte presa

con las manos libres,

es duro arrastras los grilletes

del miedo,

duelen los tobillos,

arrancan las rodillas

este maldito cautiverio,

y no,

no pretendo ser héroe,

sólo necesito vomitar

el hastío de ser presidiaria

en mi propio hogar.

Prisionera

 

Todavía recuerdo la forma exacta

en la que colocamos cada pilar,

el sudor de tu frente,

el ardor en mis manos.

El hierro fundiéndose

en abrazadora llama,

uno a uno

forjamos cada eslabón,

yo los uní,

yo misma creé

este lazo irrompible,

tejí la telaraña.

Las manecillas no dan marcha atrás,

tic

tac

tic

tac,

tampoco tu mano extraviando la llave.

Retrato

 

Sueñas de colores,

lo veo en los finos hilos

rojos y azules que escribe tu brazo,

insípido labio derretido

hace sombra en la almohada,

nadie duerme al lado,

ni el oscuro borde de tu hombro

dibujado en la sábana,

te falta la risa,

el trágico olor de tu espalda,

serpentea entre el viento y tu,

es fácil robarte la vida,

cuando has dejado de luchar,

exprimir de tu dedo

cada respiro,

exhala tu boca

el último aliento

Siempre en ti

 

Bocas que buscan,
lenguas que encuentran,
piel tocando piel,
sudor que recorre,
el cabello revuelto
no encuentra lugar en la espalda
(llena de besos)
pezones que sangran
uñas rasgando de hombros a caderas
y mi sexo buscando habitante.
Aspira el orgasmo de mi boca
¿Sientes como tiemblan mis labios?
escucha los gritos ahogados de mi garganta
y como mi cuerpo se revuelca en tus manos,
como se moja y se derrite
en ti, en tu sexo ávido de mi,
en tus piernas que me sostienen,
me embriaga el vapor de tu insana lujuria,
me arrastran tus ganas de fiera en celo,
y estoy lista para morir
en tus brazos como cárcel
me atrapan y me condenan,
(dulce condena),
a permanecer en el abismo de tus ojos
clavada como un Cristo,
yo, de rodillas y manos atadas,
siempre buscándote,
buscando la muerte pequeña
lenta y agónica en ti,
siempre en ti.