Gabriela Ávila Orozco. Chihuahua, Chih.

 

Narradora y poeta.

 

Formación académica:

  • Ingeniería en Ciencias de la Computación (Universidad Autónoma de Chihuahua).   
  • Maestría en Ingeniería en Sistemas (Universidad Autónoma de Chihuahua).

 

Formación literaria:

  • Taller de cuento, con el maestro Roberto Ransom (ICHICULT).

  • Taller de narrativa "Ray Bradbury", con el maestro Jorge Guerrero de la Torre (Sría. de Cultura de Chihuahua).

  • Diplomado de Creación Literaria (Coordinación Nacional de Literatura del INBAL).

 

Obra publicada:

  • El constructor de sueños (Editorial Aldea Global. Chih. 2017).

 

Muestra de obra:

Cuando las palabras sobran

CUANDO LAS PALABRAS SOBRAN

 

Fue sobre esa calle no muy lejos de aquí donde los pensamientos comenzaron a gritar sobre el silencio diciendo lo que los labios solo callaban.

—Que tarde es ya, mi jefe me va a matar.

— Si yo estuviera así de flaca.

— ¿Qué voy a hacer? No puedo tener este hijo, esto no puede estar pasando, mis papás me van a obligar a casarme y yo no lo amo, ni siquiera lo conozco bien.

— No puedo creer que hoy le pediré que sea mi esposa, soy el hombre más afortunado del mundo y cuando diga que sí, me sentiré por fin completo.

—Estoy cansada de ser como un fantasma en este mundo, hay veces que hasta siento que me traspasan y siguen su camino.

— Por fin conseguí empleo, ahorita que llegue a casa y se los diga, ¡se van a poner muy contentos! ¡Tal vez ella me vuelva a querer!

— Lo mejor es que no lo tenga, no estoy lista para ser mamá, ¿Qué clase de mamá sería?

— Quizás debo hacer lo que hacen mis amigas, si estuviera delgada estoy segura que él me miraría.

— Si tuviera el valor de terminar con esta miserable vida, tal vez frente a mi tumba mis padres mientan y pueda oír salir de su boca las palabras que toda mi vida he esperado.

— Creo que las cosas no podrían estar peor, siento tanta vergüenza, aunque sé que nadie lo sabe, siento como si todos lo adivinaran, como si estuvieran a punto de señalarme con el dedo y condenarme.

— Esta vez podré comprarle a mis hijos lo que tanto desean, y a mi amada esposa le compraré la crema que tanto quiere, aunque no la necesita, no creo que se pueda estar más bella.

— Le diré que desde que la conozco no hago otra cosa que pensar en ella, le compondré una canción y un poema, una canción en forma de poema.

— Yo no sabía que esas eran sus intenciones, solo me sentía sola, necesitaba que alguien me tocara pero no de esa manera.

— Recuerdo que una muchacha que iba un semestre arriba lo hizo, fue con una señora que decían era segura y solucionó su problema. Soy demasiado joven para tener la responsabilidad de una vida en mis manos.

—Sé dónde guarda un arma mi padre, será rápido y no creo que duela mucho. La alfombra quedará inservible. No podrán olvidarlo por un tiempo, al menos el tiempo que tarden en remplazar la alfombra por una nueva.

— Fue mi culpa, no debí de haber ido, me siento sucia, quisiera arrancarme la piel y que no quede huella de sus asquerosas manos.

— Tengo tanta hambre, no sé cómo pueden aguantar sin comer tanto tiempo, si pudiera dejar de ser el cerdo que soy, la gente me respetaría, ya no sería yo la causa de sus burlas.

— Yo no creía en el amor a primera vista, pero ahora sé que existe. Estoy seguro que ella es la mujer por la que tanto había esperado.

Entonces el sonido macabro y aturdidor de una bala atravesando el cañón del arma de alguien, rompió de una manera abrupta el silencio, y los pensamientos solo callaron, permitiendo que las voces expresen las pocas palabras que el mundo está listo para escuchar.

 

El caminante

 

El caminante.

 

Caminante de respiración profunda y pensamientos recios

Trovador de verdades sin rima

Intrigado e intrigante caballero

Fiel voceador de proverbios, jamás escritos

 

¿Cuántos caminos te quedan por descubrir, leal andante? ¿Cuántos abrirás con tu propio andar?

 

Dulce soñador del sueño que darías tu vida por comprender

Impávido adalid que alabas al Señor de ese sueño sin desfallecer

 

¿A qué nivel de la aurora comienzan a surgir tus cuestionamientos? ¿En qué puesta del sol recibirás respuesta?

 

No te detengas portador de nuevas

Vístase de ira tu corazón y no dejes que viva la mentira

Ni un paso atrás, osado viandante

Duélete con amargo dolor de la herida que causa la hipocresía

 

Hombre, corazón de niño

¿En qué momento decidiste renunciar a tus sueños, para pelear por el de Él?

 

Levanta tu voz, brioso pregonero

Y no dejes que el mundo te acalle

Camina fuerte osado y noble aedo

Y sobre la tierra que pises deja tu furor

 

¿A quién preguntarás ahora afable paseante? ¿En la sombra de cuál árbol te cobijaras?

 

No te rindas aún atildado pensante

Sabes que no tienes morada en este mundo extraño

Dueño solo de momentos, narrador de encuentros

El tiempo pasará, en tan solo un instante.

 

Ahora dime probo hidalgo… ¿A qué hora del día montarás tu destrier cabalgando hacia la verdad?

Confiésame valeroso guerrero, ¿cuándo se acabarán tus fuerzas para que el Soñador comience a pelear por ti?

 

Acaricia mi alma

ACARICIA MI ALMA

 

Acaricia mi alma, no pierdas el tiempo construyendo abismos, si desnudas mi cuerpo no podrás detenerte, visitarás el cielo, me perderás al momento. No desnudes mi cuerpo aun, desnuda mi alma, desabotona mis miedos, desabrocha con cuidado mis prejuicios, desvísteme de inseguridades; recorre con tus dedos lo más profundo de mis anhelos; humedece mis sueños y piérdete en mis misterios.

Acaricia mi alma despacio y en silencio; porque la han lastimado tanto, que se rompería para siempre, con un beso apasionado.

Si acaricias mi cuerpo encenderás mis pasiones, despertaré en ti placeres que nunca has imaginado; si acaricias mi alma me volveré mariposa, me esconderé en tus entrañas, recorreré tu esencia y usaré mis alas para acariciar tus sueños.

Que no haya testigos, que nadie pueda verlo ni aun estando presente; humedéceme sin tocarme, has que fluya el calor desde mi interior hasta mi cuerpo agitado.

Has que sienta por niveles el cálido aroma de tus deseos, bosqueja mis pensamientos, desbarátalos y vuélvelos a armar, indaga en mis secretos, abrázalos y derrítelos a fuego lento.

Antes de delinear mis pechos con tus dedos delinea mis recuerdos; descubre mi fragilidad, revela mi inocencia y el porqué de mi locura.

Naufraga en mis suspiros, confabúlate con mis más absurdas ocurrencias; te dejaré entrar en mí, mucho más profundamente, de lo que podrías penetrar mi cuerpo con el tuyo.

Descifra el código de mi intelecto, escribe una historia con palabras que jamás saldrán de mi boca. Si quieres ganarme, piérdeme ahora y me tendrás para siempre.

Que te excite mi mente, que te embriaguen mis horas, te deseo en mi vida, detén el tiempo ahora.

 

Química pura

QUÍMICA PURA

Entre frecuencias vibratorias de las moléculas en tu aroma, y mi cuerpo entero temblando por querer tener el tuyo, entre caricias intangibles que despierta tú fragancia, sabores y colores en mi mente. Cruzando toda idea existente en mi cabeza que ahora son evocadas todas hacia ti.

Levanto tu playera mojada, pasando mis dedos por tu pecho, y recojo las pequeñas gotas que se mezclan, regalándome una memoria futura de tu cercanía, de tu piel a la temperatura exacta en que los puentes de hidrógeno comienzan a romperse, y producen la excitante combinación del sudor limpio de tu ser ardiendo en deseo, y tu deliciosa esencia diluida en unos tantos átomos de carbono y oxígeno,

Produciendo la Orgía sensorial de Turín, que bordea en la sinestesia a penas descubierta que provocas con tu varonil presencia, aquí y ahora, en este momento en el que mi más grande antojo es incitarte y provocarte a tenerme solo para ti.

Como el electrón que escapa de la membrana y excita las moléculas de tu fragancia haciéndolas palpitar para luego fugarse llenando cada lugar cercano de ti, así haces que todo mi cuerpo vibre apenas rozándolo con los poros erizados de tu piel.

Cierro los ojos y tus músculos cimbreantes, convierten todos mis sentidos en acordes pulsátiles que constituyen música en mi interior abrumado de tanto desearte, poniendo a oscilar cada fibra de mi “yo” a punto de estallar en gritos, deleitándome en el dulce efluvio de tu virilidad y las ganas ardiendo en tu centro masculino.