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  • Web premiada con el Premio Internacional OX

Victoria Paniagua Soto. Municipio de Otáez. Durango. 1956.

Radica en la Ciudad de Chihuahua, desde hace 40 años.

Narradora.



Formación académica:

  • Escuela Primaria 16 de Septiembre, en el pueblo de San Miguel de Cruces, Dgo. 1968

  • Curso comercial en la Escuela Comercial Adolfo López Mateos. San Miguel de Cruces, Durango. 1971.

  • Secundaria Abierta en la Casa de la cultura en la Colonia Villa Vieja. Chihuahua. 1976

  • Curso de corte y confección en la Casa de la Asegurada del IMSS. 1976

  • Curso de cocina en el DIF Karike en la colonia Infonavit Nacional. 1983

  • Curso de computación en la Casa de la Asegurada del IMSS. 2000

  • Curso de música (mandolina), en el Jardín del abuelo. 2007

  • Curso de computación en Jardín del Abuelo. 2011

  • Taller de Autobiografía DEMAC, para mujeres que se atreven a contar su historia. 2012

  • Actualmente participo en el Círculo de encuentro de escritura para mujeres que se atreven a contar su historia en Documentación y Estudios de Mujeres AC.



 

Muestra de obra:

Testimonio de vida

Me llamó mucho la atención la convocatoria que hace el Gobierno del Estado por medio de la Secretaria de Educación, cultura y deporte por conducto del Instituto Chihuahuense de la Cultura y el Consejo Nacional para la cultura y las artes. Y a través de la unidad Regional Chihuahua de Culturas populares, en ella, convoca a todas las mujeres escritoras de Chihuahua, a participar en la antología web MUKI RA ICHARI, mujer palabra. Considero que es muy importante que se nos brinde a las mujeres estos espacios de expresión, con los cuales podemos mostrar nuestras habilidades y nuestras experiencias de vida y nuestros sentimientos.

Me siento muy halagada de poder expresarme y participar por medio de la escritura, es una magnífica oportunidad porque me gusta mucho escribir para plasmar mis vivencias. Quiero compartir un poco de mi historia.

Mi pueblo Natal.

Nací en un pueblito precioso llamado Otáez, Durango, situado al oeste de la ciudad a 800 km. de distancia. Mi pueblo, está rodeado de montañas y quebradas profundas donde corren ríos caudalosos y sus aguas riegan los suelos que son muy fértiles. Posee un agradable clima tropical donde hay muchos árboles frutales como: pitayos, guayabos, naranjas, mangos, plátanos, chirimoyas y zapotes; que cuando maduran son un verdadero manjar.

Mi padre, Don Atilano Paniagua Reyes, hombre honrado, trabajador y muy responsable, siempre estuvo preocupado por el bienestar de nosotros sus hijos, le apasionaba la música, y la lectura. Él era maestro rural en esa época en donde existía tanto analfabetismo que las personas que sabían leer y escribir eran muy admiradas.

Recuerdo que siempre me decía:”Una mujer debe de estar muy preparada, porque ella es el pilar de la familia, donde recaen muchas responsabilidades, por lo tanto la educación es muy importante, es una arma para defenderse de los embates de la vida”. De él recibí grandes enseñanzas y valores que nunca olvidaré.

Mi madre, Sra. Eladia Soto Reyes era una mujer abnegada y de carácter muy alegre; de apariencia frágil pero con temple de acero. La época en la que le tocó vivir era muy difícil para las mujeres, porque tenían que soportar una intensa carga de trabajo, ellas no tenían ni voz ni voto, eran muy sumisas y su único escape era asistir a la Iglesia. Mi madre nos inculcó el amor al trabajo y el respeto a los demás. Ella fue una madre ejemplar y la recuerdo con mucho cariño.

Viví en un ambiente familiar lleno de mucho cariño y disfrutando mi niñez al máximo. Tuve la oportunidad de admirar esas verdes campiñas tapizadas de flores multicolores que esparcían sus aromas por doquier, de escuchar el trinar de los pajarillos, el canto de los gallos al amanecer y la algarabía de la gente que se levantaba muy temprano a iniciar sus trabajos. Los hombres se iban a las milpas a la siembra de maíz y frijol, las mujeres se quedaban en sus hogares cuidando los hijos. Ellas siempre estaban ocupadas en los quehaceres domésticos, tenían una energía increíble, tal parecía que eran incansables; aún no me explico cómo podían soportar tanta carga de trabajos tan pesados desde el amanecer hasta que se ocultaba el sol. También recuerdo que para descansar se ponían en las tardes a tejer o a bordar en los portales de sus casas, era un momento de relajación después de un arduo día de trabajo.

Respecto a la educación en Otáez había una sola escuela primaria donde la maestra Evangelina Mejorado impartía clases a todos los grupos de Primero a Sexto grado. Ahí sólo cursé hasta el segundo año porque cuando tenía ocho años, nos cambiamos de residencia al pueblo de San Miguel de Cruces, Durango. Este era un pueblo maderero, por el año de 1962 había una fábrica que se llamaba Triplay y Maderas de Durango.

Su dueño Don Fermín Núñez estableció la fuente de trabajo más importante de esa región, pues daba trabajo a cerca de mil empleados, la gran mayoría eventuales; era muy difícil que les dieran trabajo de planta.

Aquí la vida nos resultó un poco más cómoda y placentera económicamente porqué mis hermanos y yo pudimos concluir la educación primaria, y estudié un año en la escuela Comercial Adolfo López Mateos lamentablemente no pude continuar con mis estudios debido a la situación económica familiar.

Allí vivimos durante diez años en completa armonía gozando de esos hermosos lugares y en contacto directo con la naturaleza. Había esperanza de una vida mejor. Después de vivir durante diez años es ese lugar nos tuvimos que trasladar a la Ciudad de Chihuahua, el motivo principal era atender a mi madre a la que se le agravó una enfermedad después de muchos años de padecerla. Primero llegamos mis hermanos Joel y Carmen y yo pará ver si era posible empezar a trabajar, y después ya establecidos podríamos mandar dinero para que emigraran los demás.

En realidad fue muy difícil enfrentarnos a otro ambiente tan diferente a cómo estábamos acostumbrados, Nada que ver a lo que habíamos imaginado. Sobre todo el clima y la comida. Al subir a los camiones me mareaba y no tenía equilibrio, extrañaba todo lo que había dejado; en muchas ocasiones me arrepentía de haber venido.

Durante algún tiempo buscamos trabajo mas no encontrábamos por la falta de estudios y cartas de recomendación. Unos primos hermanos nos prestaron una casa que actualmente se encuentra en la colonia Villa Vieja, cuando al fin Joel Mi hermano encontró trabajo de albañil pudimos subsistir y nos fuimos habituando al modo de vivir en la Ciudad.

Después llegó toda la familia, mis hermanos encontraron trabajo, mi padre se dedicaba al comercio ambulante, donde vendía mercería casa por casa. Era una situación muy crítica, a veces desesperante. Mientras yo entré a trabajar de sirvienta en una casa, en donde me pagaban $300.00 al mes. Mi patrona vivía por la Calle Escudero, yo no sabía tomar el camión y muy seguido me perdía; me daba terror no llegar temprano a mi casa. Con pena y todo lo que tuve que pasar, aprendí en dónde debía bajarme del autobús y de ahí tenía que caminar varias cuadras, ahí trabaje durante varios meses, en esta casa tuve la oportunidad de aprender muchas cosas con respecto al manejo de los aparatos electrodomésticos, ya que en mi pueblo todavía no llegaba la luz eléctrica. También aprendí a preparar deliciosos platillos muy diferentes a los que estaba acostumbrada allá en mi pueblo.

Cuando era joven nunca me imaginé lo importante de estar preparada académicamente, recuerdo que mi padre decía “Lo que se aprende en la niñez, es como un ahorro para la vejez”Ahora vengo a comprobar que él tenía mucha razón.

Me casé muy joven. Algunos años después de haber llegado a esta ciudad conocí al hombre con quien he compartido mi vida. Nacieron mis tres hijos, me dediqué por completo a atenderlos y me olvidé de continuar con mis estudios.

Hasta que ya mis hijos se fueron a formar sus propios hogares es cuando he reiniciado con la lectura y la escritura que es algo que me relaja y disfruto bastante porque la lectura nos transporta por lugares inusitados, es sorprendente lo que se aprende leyendo un buen libro.

Hay sucesos que me han llenado de satisfacciones, en el año del 2007 me inscribí en un curso de mandolina que se imparte en el Jardín de Abuelo donde he podido desarrollar el sentido musical, confieso que al principio se me hacía muy difícil, yo no tenía nociones; aparte que se tienen que encallar los dedos. A fuerza de voluntad y empeño después de tanto insistir logré dominar este instrumento y su sonido me deleita, es como una suave caricia al corazón.

Tengo algunos años asistiendo a las clases que imparte el Maestro Heriberto Cervantes que formó un conjunto musical denominado “ASI ES MI TIERRA” , con personas de la tercera edad que compartimos el gusto por la música, es algo muy relajante porque aparte convivimos en armonía, hay mucho compañerismo nos hemos tomado mucha estimación. Hemos tenido muchas presentaciones tocando canciones tradicionales mexicanas como: Morir por tu amor, el vals Alejandra, el Danzón Juárez, Solamente una vez…Y muchas más. Hemos disfrutado cuando escuchamos comentar al público cuánto les gusta nuestra música y nos aplauden bastante. Nos hemos presentado en diferentes escenarios.

En el año del 2011 asistí a un curso de computación que se imparte también en el Jardín del Abuelo, la Maestra Laura Armendáriz con mucha paciencia me impartió sus conocimientos que han sido de mucha utilidad; yo puedo hacer mis escritos sin tener que estar pagando como antes lo hacía, me adentré en el mágico mundo de la computación y me quedo sorprendida de los avances tecnológicos.

En el 2012 me inscribí en un taller de autobiografía que se imparte aquí en la Ciudad de Chihuahua en DEMAC, es para mujeres que se atreven a contar su historia; esto fue un detonante que marcó mi vida de una manera muy positiva. Mediante este curso aprendí a valorarme como mujer y me di cuenta que tengo facultades para escribir, era algo que estaba inactivo, lo único que necesitaba era motivarme. Mis maestras y talleristas me impartieron sus sabios conocimientos, es algo que les agradezco infinitamente.

Actualmente asisto a un círculo de escritura donde nos reunimos mujeres que tenemos el gusto por la lectura y la escritura. Me sorprende todo lo que he avanzado en este tiempo y cómo me he atrevido a ir venciendo obstáculos, me satisface mucho poder hacer lo que me gusta, emplear mi tiempo libre en algo que me llena de alegría y me ayuda a seguir adelante.

Quiero aprovechar todas las oportunidades que se me presenten para aprender cosas nuevas que me instruyan. Pienso que de esta manera podré vivir mi tercera edad a plenitud, disfrutar cada día, tengo que explotar el intelecto que permaneció dormido por tanto tiempo. Echar a volar la imaginación, adentrarme en los laberintos de mi mente, volcar en un papel todo ese cúmulo de emociones contenidas que por miedo no había podido expresar, esa es la magia de la escritura, porque libera y hace milagros y ha hecho cambios asombrosos en mi vida.

Hoy mi vida tomó un rumbo distinto porque de ser una ama de casa metida en la cocina haciendo comida, lavando, planchando y cuidando a mis nietecitos que tanto adoro, me doy cuenta que también soy un ser humano que tiene sus derechos, que necesita su tiempo y su espacio, y con mucha capacidad para aprender y hacer algo por mí.

Eso no quiere decir que voy a desatender las obligaciones propias de una mujer pero sabiendo distribuir el tiempo, todo se puede hacer, desde luego si hay voluntad de superarse Sé que nada es fácil porque el enemigo que tengo que vencer está dentro de mí, eso me mantuvo presa durante muchos años y para soltar esas cadenas que me tuvieron aprisionada fue una lucha tenaz.

Quiero continuar con mis estudios, valorar todo lo que soy y lo que valgo como mujer, madre, esposa y abuela. Me he empoderado y sé que puedo tener el control de mi vida, de aquí para adelante voy a resurgir como el ave fénix, nada me podrá detener porque soy dueña de mis decisiones; no más miedo al “qué dirán”. Soy la única que voy a responder de mis actos.

También quiero expresar mi agradecimiento a mi esposo y a mis hijos que me han apoyado en todo lo que emprendo, es algo muy valioso que siempre tendré presente. Lo mismo a todas mis maestras, especialmente a mi querida maestra Lucy Torres que me animó a participar en esta convocatoria MUJER PALABRA.

Chihuahua, Chih., abril 03 de 2013.