• Web premiada con el Premio Internacional OX

Ana Torres Licón. Chihuahua, 1982.

Poeta

 

Formación académica:

Su labor educativa la llevó a internarse diez años en la sierra Tarahumara de Chihuahua, en donde trabajó en comunidades rurales alejadas con grupos originarios hablantes de las lenguas rarámuri y tepehuan; adquiriendo amplia experiencia en educación multicultural.

  • Del 2014 a la fecha es columnista semanal en el periódico El Sol de Parral, versión impresa y digital, perteneciente a OEM (Organización Editorial Mexicana).
  • En el 2018 participó en el IV Maratón de las Letras de la Sociedad de escritores de Ciudad Juárez, A.C. del cual emanó la antología «La familia en el nuevo milenio».
  • Ganadora Primer Lugar del Certamen «Calaveritas Literarias 2018 » convocado por el Consulado de México en El Paso.
  • Invitada al Festival de Poesía Latinoamericana, Mc Allen, Texas, E.U.A.
  • Antología FEIPOL 2018.
  • Invitada al “Festival de Poesía El Sur Visita al Sur” en Puerto Rico, como ponente y tallerrista.
  • Ponente en la Universidad de Puerto Rico en Ponce, con el tema “ La migración y el exilio”.
  • Participante en la mesa Literaria: “La visión social y emocional migratoria: Conversatorio desde las representaciones literarias” Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, en Ponce.
  • Conferencista TEDx (Technology, Enterteinment and Design).

 

Publicaciones de obra personal:

    Agonía de la mirada (Poesía. Editorial La Chifurnia. El Salvador. 2019).

 

Muestra de obra:

 

Atlas

 Atlas

 

No conoce la carne el transitar del tiempo,

 

la secuencia de estragos

 

el decadente tañer de campana

 

memoria que gime temerosa.

 

Desconocen los huesos la fragilidad que los acecha.

 

Ignoran los músculos la parlante debilidad que los llama.

 

 

 

El conjuro del espejo lo confunde todo

 

sin reconocer el rostro y sin olvidar las manos

 

pigmentadas de constelaciones:

 

la edad del universo se coloca en mi espalda.

 

 

Alquitrán que palpita

 

 

 

Alquitrán que palpita

 

Un sorbo de agua me sustenta

 

cavilo mientras escucho

 

el ronronear de las fieras citadinas:

 

soundtrack de los eternos instantes.

 

El asfalto es la piel de mis días

 

la destreza de los edificios me protege

 

cuando la luz solar se pervierte en la atmósfera.

 

Las nubes marchitas merodean

 

y un puñado de aves se desflora.

 

Es la agonía la que habita los lugares.

 

Son las sombras las que iluminan la noche.

 

El luto es un habitante distinguido

 

que recorre las grietas de nuestras manos.

 

El silencio se deposita en las bocas

 

las lágrimas muerden las mejillas.

 

Y dibujamos la vida

 

mientras recorremos la piel hecha asfalto.

 

 

Avidez

 

 

Avidez

 

Apareces como la frenética sed,

 

remueves la tierra, escudriñas

 

y en las curvas sonoras reposas

 

en brevísimo instante, despiertas.

 

 

 

Abres paso como el incendio

 

contigo no hay tregua

 

sometes tu aliento y continúas

 

ves más allá de la urdimbre

 

destejes, miras los hilos y te complaces.

 

 

 

Caminas rumbo al atardecer

 

como el fósforo desapareces

 

en la quietud de las aceras.